La Biblioteca EPM lleva las salas de cine al celular

martes, 23 de agosto de 2011

Por Carolina Duque
mrsdukales@gmail.com


La tecnología va a pasos agigantados que, paradójicamente se ven reflejados en dispositivos cada vez más pequeños y en información cada vez más gaseosa. Sin embargo, ¿Puede ser la tecnología un arte? Esta es la pregunta que se plantearon en la Biblioteca EPM, que con su iniciativa de comenzar un taller sobre celumetrajes en la ciudad demuestra la apuesta cultural y estética por nuevas narrativas audiovisuales, que pueden hacer los jóvenes con sólo un teléfono móvil.

Esta idea, se remonta hacia el 2008 cuando el Museo de Antioquia con el proyecto Manos Libres realizó el primer taller de celumetrajes en la ciudad. El taller está con inscripciones abiertas para jóvenes entre 14 y 25 años, y comenzará en septiembre.

A continuación, presentamos una entrevista con Janeth Calderón, profesional en formación juvenil de la Biblioteca EPM y coordinadora del taller. También, algunos videos del taller de celumetrajes realizado por el Museo de Antioquia, así como algunos productos audiovisuales del mismo.




¿Por qué leemos literatura?

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las grandes obras literarias suelen ser escritas con el máximo cuidado en los detalles, finalmente la marca de un buen escritor es determinada en parte por su buen conocimiento y uso de la lengua en la que escribe. Cuando el lector dedica tiempo al disfrute de una buena obra literaria sacará provecho de la historia, sin duda, pero al mismo tiempo, y probablemente en muchos casos sin siquiera darse cuenta, su mente registrará el impecable uso de la lengua. Un lector ávido y activo tendrá incluso la oportunidad de regocijarse con el descubrimiento de palabras, estructuras y expresiones idiomáticas hasta ese momento desconocidas, presentadas cómodamente, nunca de manera forzada, en el marco de un párrafo que cuenta una historia atrapante.

Se ha dicho que para ser buen escritor hay que ser, primero, buen lector. Los textos escritos por los grandes novelistas y escritores, presentes y pasados, son inmejorable escuela para quien quiera intentar luego su propia suerte en el difícil ámbito de las historias escritas y publicadas, de mayor o menor extensión; pero no sólo para el novel escritor son pues los libros herramienta importante, cobran el mismo valor para aquel que desee ahondar en los conocimientos de una lengua en particular, sea la materna o alguna que se esté estudiando como segunda lengua.

Si bien el disfrute primigenio de la literatura es lo que siempre ha atraído a los lectores, y nunca debe dejar de ser así, la oportunidad anexa que este arte ofrece para ampliar los horizontes lingüísticos vale oro y debe dedicársele, cuando se quiera y pueda, la mayor atención. Un buen libro y un buen diccionario son binomio ganador en lo que se refiere a la empresa de ampliación del lenguaje.

La importancia de la ortografía

Porque no es lo mismo papa que papá, ni halla que allá que haya que aya, porque
a confusión conllevan valla y vaya y baya; porque el que cae al hoyo es sacado
por el que lo oyó y nunca a la inversa, y si bien mama y mamá pueden jugar a ser
variaciones regionales de la forma en que nos dirigimos a nuestra progenitora como
también versiones diferentes de la misma voz imperativa que sólo difieren en el nivel
de formalidad y cercanía entre los participantes, y asar al azar y azar al asar transmiten
básicamente el mismo mensaje, la ortografía es importante, sí, y si todos atendiéramos
a ella, con respeto y devoción, muchos malos y vergonzosos momentos textuales y
sociales serían evitados.

Falta de ideas

domingo, 6 de marzo de 2011

Se terminan las palabras en mi mente y no queda de otra que atenerme a las palabras que no aparecen allí.

Música, amigos, calle y solo pienso que hoy es viernes y después de las 2 seré denuevo libre, ¿Libre para qué?, libre para mí, quizás; o libre para ver por última vez este texto y tirarlo a la basura.
Un último suspiro y sigo escribiendo, la vaga idea de chisme no dio para un texto que me gustara y en mi cabeza vuelve la tranquilidad, porque de la falta de palabras sale un texto mediocre y espero denuevo la hora de partir a un viernes de relajación. 

¿Por qué leo literatura?

Leo para buscar, para encontrar en las letras lo que vagamente encuentro en el mundo, para sentarme al lado de Don Corleone mientras recibe a los invitados de la boda de su hija o para intentar que Macbeth no mate a su primo Duncan así sea en una ocasión.
Encuentro en cada autor un mundo, un espacio donde solo la fantasía literaria es capaz de impactarme y de hacerme viajar por países, épocas y lugares totalmente diferentes.
No hay lugar más indicado para formar en mí una idea de lo que está fuera de mí, sin los libros poco sabría de lo que se siente ser un combatiente de guerra o lo que siente un navegante mientras ve que su tripulación se cansa de navegar.
En pocas palabras solo puedo estar seguro que volveré a mi realidad cuando termine de escribir estas palabras y vea a mi alrededor lo que realmente soy: sin armas, sin muertos encima, sin amores inalcanzables y con una imaginación que necesita un poco más de lectura para crecer.

Normas ortográficas

Tomando en cuenta la complejidad del idioma español, las normas ortográficas son un dolor de cabeza para muchos o una delicia para poder aprovechar al máximo el idioma.
Es pues, un camino largo y tedioso donde muchos tratan de recorrerlo por el lado más corto, un lado que solo lleva a la ignorancia tanto de él como de los que lo leen y le creen.
Por mi parte, creo que las normas ortográficas muestran un sinfín de posibilidades, un lado oscuro donde solo los mas curiosos encuentran el interruptor para poder divisar tan solo un poco de todo lo que representa.
Tildes, comas, puntos, acentuación y un sinfín de reglas que podrían enloquecer al más cuerdo o incentivar al que no se cansa de aprender; por esto, creo que no se necesita conocer a fondo las normas para ser periodista o escritor, pero al menos sí para no hacer el ridículo ante los que sí la conocen y aceptan.

Basura

miércoles, 2 de marzo de 2011

A la mierda los libros de autoayuda y reflexión; Harry Haller, Armanda y Pablo
me han enseñado más del raciocinio y la pasión humanas de lo que creen. ¿Cuál
realidad?, después de leer un cronopio en disputa con un fama a la expectativa de
una esperanza.

Pero, ¡cómo no leer literatura!, si es el mejor medio de escape. Es la brisa
refrescante que me invita a danzar. Es esa agua clara, ¡turbia!, que me cautiva,
absorbe y ahoga. Es ese árbol que me enseña qué tan pequeño (y no solo de
estatura) soy.

Es la mejor basura creada por las manos del hombre. Y si no, que lo digan
aquellos inmortales como Hesse, Caicedo, González, Arango, Espinel, Rulfo,
Borges, Cortázar, Goethe… hombres fallecidos no muertos que perduran por su
esencia, es decir, desechos mentales arrojados a un caño llamado escritura.