Tomando en cuenta la complejidad del idioma español, las normas ortográficas son un dolor de cabeza para muchos o una delicia para poder aprovechar al máximo el idioma.
Es pues, un camino largo y tedioso donde muchos tratan de recorrerlo por el lado más corto, un lado que solo lleva a la ignorancia tanto de él como de los que lo leen y le creen.
Por mi parte, creo que las normas ortográficas muestran un sinfín de posibilidades, un lado oscuro donde solo los mas curiosos encuentran el interruptor para poder divisar tan solo un poco de todo lo que representa.
Tildes, comas, puntos, acentuación y un sinfín de reglas que podrían enloquecer al más cuerdo o incentivar al que no se cansa de aprender; por esto, creo que no se necesita conocer a fondo las normas para ser periodista o escritor, pero al menos sí para no hacer el ridículo ante los que sí la conocen y aceptan.
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